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El Fútbol

 Entre los deportes que se practican hoy en día en nuestra ciudad, destaca claramente el del balompié, que cuenta actualmente con un histórico equipo en Segunda División y numerosos equipos de aficionados, juveniles, infantiles, etc..

 No está muy claro quienes fueron los primeros introductores del fútbol en Ferrol, pero según algunos historiadores, que establecen sus inicios a finales del siglo XIX, parece ser que los hermanos Lapique y Ramón Piñeiro, miembros de acomodadas familias ferrolanas, tuvieron gran influencia en el nacimiento de este deporte en nuestra ciudad.

Lo que sí parece seguro es que fue en la Graña donde la semilla futbolística germinó y que la presencia de numerosos técnicos ingleses que trabajaban en los astilleros y arsenales  ferrolanos fue decisiva para consolidar el progreso futbolístico en Ferrol.

En los comienzos de la segunda década del siglo XX, ya había en la ciudad varios equipos de fútbol (Giralda, Alfonso XIII, Ferrol, Arenas, Jaime I, etc.), que habitualmente, organizaban partidos entre ellos. Los primeros partidos se jugaron en campos abiertos, en La Graña, en Caranza y en Batallones, aunque también se utilizaba el campo de la estación, o cualquier otro lugar con un mínimo de condiciones.

 

El Rácing

De los muchos equipos de fútbol que hubo y hay en Ferrol, destaca el Rácing, que fue desde su fundación, el conjunto representativo de la ciudad, y que alcanzó un importante nivel en las competiciones gallegas y españolas.

Según algunos historiadores deportivos, a comienzos del año 1917, dos de aquellos primeros conjuntos ferrolanos, decidieron unir sus recursos económicos y humanos, para crear un nuevo club más potente, que pudiese competir con otros equipos de fuera de la ciudad. Estos dos equipos fueron el “Jaime I” y el “Giralda”, que al fusionarse, dieron vida al “Rácing Club”.

Otros historiadores y cronistas deportivos sitúan la aparición del Rácing en 1919, y afirman que no hubo tal fusión, si no un préstamo de jugadores de uno al otro equipo que se producía en ocasiones puntuales, lo que puede explicar la confusión en las fechas. Lo que no presenta duda es que en el nuevo Rácing aparecen una gran mayoría de jugadores de estos dos equipos.

Por otra parte, donde existe seguridad plena es en la fecha de la legalización del Rácing Club, que se produjo el 10 de Julio de 1920, día en el que el Gobierno Civil de La Coruña aprobó el reglamento de los racinguistas.

 

Los fundadores del Rácing.-

Fueron muchos los jugadores y aficionados que se agruparon en torno a la idea de crear un club más potente, que hiciera posible competir con otros clubs como el Celta, el Deportivo o el  Pontevedra, que ya tenían cierto prestigio a nivel gallego, mas parece seguro que la idea partió de cuatro hombres, cuatro amigos entusiastas del deporte del balompié que se llamaban Constantino Teijo, Francisco Lorenzo, Alfonso Varela y José Freire. Estos cuatro aficionados prepararon y llevaron a cabo el nacimiento del Rácing Club y formaron parte de la primera  Directiva con Serafín Mejuto, Pedro Regal y los hermanos Rivas, Olegario y Manuel.

En un principio, el nuevo club utilizó las camisetas blanquiverdes del Jaime I, pero pronto pasaron a la elástica de color verde que ya habría de ser definitivo.

 

Los primeros racinguistas que vistieron de verde

   Ya desde  sus principios, el Rácing se mostró como el equipo más potente de la ciudad y los partidos disputados con los demás equipos locales se contaban por triunfos, con la consiguiente pérdida de interés para los aficionados.

 Entonces, se hizo imprescindible una confrontación con equipos ya consolidados, que diese la verdadera medida de lo que el conjunto racinguista podía llegar a realizar; y como primera prueba, se pensó en el Deportivo, que era el más potente de la ciudad coruñesa, celebrándose el primer partido en Junio de 1919 en el campo de Caranza, que fue habilitado con un cierre de tablas. Vencieron los coruñeses por cinco goles a uno, ante la desilusión de jugadores y aficionados ferrolanos.

Parte del Público en la inauguración del campo de Caranza, cerrado de madera

 Aquel resultado adverso, lejos de desmoralizar a los ferrolanos, les impulsó a intentar una segunda oportunidad. Este segundo encuentro se jugó el domingo siguiente y aunque volvieron a ganar los coruñeses por cuatro goles a dos, la diferencia de juego ya fue mucho menor.

La calidad del juego racinguista fue mejorando de tal manera, que en Mayo de 1921, los verdes fueron capaces de vencer por 3 goles a 2, a un potente combinado inglés, con motivo de la inauguración del campo de El Inferniño

Esta inauguración marcó el inicio de una nueva etapa en la historia racinguista, que a partir de entonces dispuso de un amplio recinto amurallado y con una estupenda tribuna de madera. Sobre la puerta principal había un gran escudo del Rácing, modelado en cemento.

 Escudo del Rácing sobre el portón del campo de El Inferniño

 El terreno de juego del Inferniño no era muy bueno, pues la lluvia lo encharcaba con facilidad, y además tenía una fuerte pendiente en el sentido longitudinal que fue corregido años después, con un desmonte de casi tres metros en la parte más alta.

En “El Inferniño” jugó el Rácing hasta el 4 de abril de 1949, fecha en la que se enfrentó al Málaga, resultando este ganador por 1 gol a 5, en el que había de ser el último partido en el viejo campo. Seguidamente, el campo fue arrasado para la construcción de un moderno estadio.

Los primeros partidos de la siguiente temporada se jugaron en el estadio coruñés de Riazor, hasta que por fin, el 4 de Diciembre de 1949, sin terminar aún las obras, se inauguró el nuevo estadio ferrolano, que llevaría el nombre de Manolo Rivera como un postrero homenaje a este gran jugador y excelente persona.

Este primer encuentro fue el de Rácing – Osasuna, que registró el triunfo de los pamplonicas, por 3 tantos a 4.

 

El gran medio-centro del Rácing, Manolo Rivera

 En la historia del Rácing hay dos logros deportivos muy importantes:

El primero fue en la temporada 1928 – 1929, en la que se proclamó por primera vez Campeón Gallego, superando a potentes conjuntos como el Celta, el Deportivo, el Eiriña y el Unión Sporting de Vigo. Este conjunto, dirigido por el entrenador catalán José Planas, estaba formado por: Suárez; Manolín, Alejandro; Montero, Rivera, Basterrechea; Toralla, Palacios, Bilbao, Silvosa y Gorostiza. También formaban parte del grupo otros jugadores, como Pita y Mondragón, y el mismo Planas, que  por falta de jugadores, participó en algún partido.

El Rácing terminó aquel campeonato sin conocer la derrota, y con sólo tres empates, dos ante el Celta y uno con el Deportivo en Riazor.

De los encuentros celebrados en el Inferniño, el más importante fue el del 4 de Diciembre de 1928 contra un potente Deportivo, al que ganó por 1-0, con un tanto marcado por Palacios.

Fue ésta una memorable temporada para el Rácing, que con esa brillante victoria en el último partido se proclamó campeón gallego.

 Como distintivo de ese campeonato, se incorporó al escudo del club la simbólica Cruz de Santiago.

Escudo con las fotos de los campeones gallegos

Suárez

Manolín, Alejandro, Rivera, Basterrechea, Montero,

Toralla, Palacios, Bilbao, Silvosa Gorostiza.

José Planas

 El segundo fue en la temporada 1938 – 1939, en la que el conjunto ferrolano, formado por jugadores de gran calidad, se clasificó para la final de la Copa de España. En aquella ocasión, el equipo que jugó en Barcelona (Montjuich) la final contra el Sevilla,  estuvo formado por: Alberti; Caliche, Moreno; Bertolí, Silvosa, Basterrechea; Lelé, Gallart, Barón, Edelmiro y Portugués. También se desplazó a Barcelona, Leonardo Ares (Yurrita), que en caso de necesidad podría participar tanto de portero como de jugador de campo.

El equipo finalista de la Copa de España, acompañado de Rivera (delegado), Planas (entrenador) y Toralla (Masajista)

 De todas formas, debido a las dificultades económicas en las que siempre se desenvolvió  el Rácing, los reveses deportivos siempre fueron mucho más numerosos que los éxitos, registrándose grandes altibajos a lo largo de su existencia.

Por ejemplo, en la década de los años 50, tuvo la excelente temporada de 1951/52 (con la promoción de ascenso a Primera), otra mediocre, la de 1956/57 y la desilusionante campaña de 1959/60, que comenzó con la victoria en el “Trofeo Concepción Arenal” y finalizó con el  descenso a Tercera, categoría en la que tuvo que luchar durante seis años, para poder conseguir el ansiado retorno a la Segunda División.

Otros hechos deportivos importantes fueron: varios ascensos de categoría, desde la tercera y desde la Segunda B; la conquista en varias ocasiones del Trofeo Concepción Arenal, y un Trofeo Teresa Herrera, derrotando al Celta en la final, por tres goles a cero.

 El equipo vencedor del XXII Teresa Herrera el 29 de Junio de 1967

Alineación: Zumalave; Pepiño, Arturo, Ocaña; Igartúa, Bernal;

Arroyo, Santiago Castro, Sornichero (Juan), Ledo y Varilla.

 Desde entonces hasta hoy, hubo muchos cambios en la vida del Rácing. En el aspecto deportivo, descendió de categoría en varias ocasiones, permaneciendo en la categoría de Segunda B durante 22 años. Y en el aspecto económico, aunque sin las penurias de otros tiempos, tampoco la situación actual es demasiado buena. Ahora hay un nuevo estadio en La Malata, pero la afición al fútbol decreció y los aficionados acuden a los partidos en menor número de lo deseable, lo que se refleja en las arcas del club y también en el calor popular que los jugadores necesitan recibir desde las gradas.

En cualquier caso, no hay mal que cien años dure, y el viejo Rácing siempre supo salir de las difíciles situaciones en las que se encontró, así que, esperemos que el conjunto verde pueda mantenerse dignamente durante muchos años en la categoría de la “División de Plata”, que es la que le corresponde, por su importante y dilatado historial.

 

Equipo del ascenso a Segunda A en 2006/2007

 

Escudo actual 

 

Máis información nos libros:

“Recuerdos del viejo Rácing” – (Embora)

“Historia del Rácing de Ferrol” – (Embora)

 

 

El Arsenal

Hubo también en Ferrol otro equipo importante, el Arsenal, que se mantuvo durante mucho tiempo como uno de los mejores conjuntos gallegos en la categoría de Tercera División.

El Arsenal se formó a partir de otro equipo de tercera, llamado Galicia, que reunía en sus filas, a los jugadores más destacados de los potentes equipos aficionados (modestos) de la ciudad y comarca.

El Galicia fuera fundado por varios empleados de “La Constructora”, entre los que figuraban D. José Couceiro y D. Juan (Juanito) Yáñez. Las dificultades económicas del Galicia estuvieron a punto de ocasionar su desaparición, pero después de algunas gestiones de su último Presidente, D. Argimiro Brañas Pérez, el equipo fue patrocinado por la empresa Bazán, cambiando el nombre por el de “Arsenal” y cambiando también los colores de su uniforme, que pasó de la camisola blanca y pantalón negro, a la que fue su indumentaria definitiva: blanco y negro a listas verticales en la camiseta y calzón blanco.

 

El último equipo del Galicia de Tercera División (1946/47), compuesto por:

Sebito, Cachaza, Herodes, Pepín, Cobelo, Viñas y Popeye,

Perniche, Cobas, Juanito y Brage

            

El Arsenal comenzó su historial deportivo en la temporada 1947/48, con un equipo formado por jugadores ferrolanos, procedentes del Galicia y case todos ellos trabajadores de la Constructora Naval (después Bazán) y a la FENYA. A partir de esa fecha, el equipo se abastecía normalmente de trabajadores de la Empresa, pero no se descartaba la incorporación de jugadores que destacaban en los Modestos locales e incluso, de jugadores racinguistas jóvenes, que se “fogueaban” en la competición de Tercera y veteranos que aportaban su experiencia a los noveles. A veces se incorporaban al equipo muchachos que llegaban a Ferrol para “hacer la mili”. En muchos casos, el futbolista que llegaba al Arsenal desde fuera, encontraba un puesto de trabajo en la Factoría y permanecía en ella como un bazanista más.

  En aquellos tiempos, cuando no existía la categoría de  2ª B, el grupo gallego de la Tercera División reunía una serie de conjuntos de alto nivel, como Turista y Berbés (de Vigo), Betanzos, Arsenal (Ferrol), Juvenil (Coruña), Lemos (Monforte), Lucense (Lugo), Orensana (Orense), Pontevedra y Santiago.

A lo largo de su trayectoria, el conjunto bazanista pasó por distintas etapas futbolísticas, influenciadas por la propia evolución del fútbol y también por las circunstancias de Bazán y los objetivos que se marcaban los responsables del equipo.

En una primera etapa, la mayoría de los componentes de la plantilla eran jugadores ya contrastados, procedentes de los Modestos ferrolanos o cedidos por el Rácing e incluso algún veterano racinguista que finalizaba en el Arsenal su vida futbolística.

En una etapa intermedia, el conjunto “arsenalero” solía presentar un cierto equilibrio entre jugadores veteranos y muchachos jóvenes, casi siempre procedentes de los modestos locales, con algún forastero llegado a Ferrol para cumplir el servicio militar.

 

 Un equipo del Arsenal de 1949/50, con los siguientes jugadores:

Manolo, Chato, Cholo Anca, Paco, Tuco y Pepe Anca,

Lexo, Carlitos, Juanucho, Bañobre, Piño y Nando

  

Por último, a finales de los años 50 comienza una etapa de renovación y, ya en los años 60, el equipo blanquinegro aparece compuesto por muchachos muy jóvenes, casi todos con una gran calidad futbolística.

Aunque siempre se caracterizó por su buen fútbol y la calidad técnica de sus jugadores, el Arsenal tuvo dos temporadas especialmente brillantes, en las que estuvo a punto de alcanzar el ascenso a Segunda División. En la primera oportunidad, temporada 1954/55, los “arsenaleros”  clasificaron para participar en una “liguilla” con Indauchu, Burgos, Langreo, Pontevedra y Europa Delicias de Valladolid, y a pesar del gran potencial de eses conjuntos, estuvo muy cerca del éxito, escapándosele el ascenso por un solo punto.

 

Un equipo del Arsenal de 1954/55, integrado por:

Nando, Alberto, Pepe Anca, Fontela, Tuco y Sánchez,

Alcalde, Juanucho, Malpica, Somozas y Polo

 

Durante la estancia del Rácing en la Tercera División, se establecía una gran competencia entre los dos equipos cuando les tocaba enfrentarse, empleando todo su ardor combativo, especialmente por parte de los arsenaleros, que solían actuar muy motivados.

En una ocasión, el retorno del Rácing a Segunda División dependía de su victoria en uno de eses partidos “fratricidas”. Los blanquinegros se emplearon a fondo, de tal manera, que el triunfo racinguista se produjo a última hora, por medio de un “providencial” penalti, cuando el marcador registraba un empate a cero goles.

 

En la década de los cincuenta, se produce una cierta inestabilidad en la plantilla, producida por el  regreso de algún veterano y la marcha de jugadores jóvenes que se incorporan a clubes de superior categoría. A esto se suma el paro de la liga local de aficionados, que no pueden superar las dificultades económicas por carecer de un campo cerrado que permitiese cobrar la entrada a los espectadores. Los más veteranos van desapareciendo del equipo por imperativo de la edad. Sólo resisten dos o tres, entre ellos el “incombustible” portero Nando, a quien no parece afectar el paso de los años. Por otra parte, los jóvenes que accedieron a Primera y Segunda División, son relevados por otros, que aportan al equipo ilusión y calidad técnica,  produciéndose un período de bonanza futbolística, que culmina a finales de la década con la segunda ocasión de ascenso.

 

Un equipo del Arsenal, de finales de los años cincuenta, con:

Nando, Vilar, Pedro, Carlos, Casitas, José Carlos, Vargas y Sr. Bastida,

Sisolo Pita, Barros, Mingos y Demetrio

 

Fue en la temporada 1959/60, cuando los blanquinegros se clasificaron por segunda vez para la promoción de ascenso, que en esta ocasión se jugó por el sistema de eliminatorias. Los del Arsenal se enfrentaron primero con el Torrelavega, al que vencieron, cayendo después en la segunda eliminatoria ante el conjunto asturiano del “Círculo Popular de la Felguera”, por un tanteo global de seis a cinco.

La siguiente fotografía, en la que reaparece el veterano Perniche, muestra una de las alineaciones que consiguieron lo que para este club significaba una auténtica hazaña.

 

Una alineación del Arsenal de la temporada 1959/60, en la que están:

Vargas, Carlos, Perniche, Casitas, Pedro, Seijas y Nando

Juanocho, Mimo, Barros, Pita y Demetrio

 

Entre los aprendices de Bazán había muchos chavales que destacaban en la práctica del fútbol y que aprovechaban cualquier competición para participar en su deporte favorito y que a mediados de los años cincuenta, con un equipo formado por menores de 19 años, participaron en un Campeonato de Empresas (Educación y Descanso), con el nombre de “Centros de Trabajo de Ferrol”, clasificándose subcampeones provinciales, por detrás del equipo de la Empresa integrado por jugadores experimentados, que no pudieron ganarle al “hermano menor”.

 

Equipo de aprendices “Centros de Trabajo Ferrol”

Nieto; Varela, Pernas, Nino; Rego, Vivero; Redondo (E)

Regueira, Eduardo, Ledo, Suso Vara y Fredy.

 

Esta primera experiencia fue el inicio de una labor futbolística que pronto habría de dar importantes frutos, pues poco tiempo después, para suplir la ausencia de la liga local de Fútbol Modesto, el Arsenal decidió crear su propia “cantera” con los aprendices de la Empresa, organizando varios equipos juveniles.

 

 Uno de los primeros equipos juveniles del Arsenal

Blanco, Pepe Díaz, Caruncho, Santi; Maceiras, Fajardo;

Maneiros, Lolo Vara, Mella, Albela y De los Santos

 

Gracias a la aportación de esa “cantera”, los técnicos “arsenaleros” van consiguiendo la renovación del equipo con la integración en el plantel blanquinegro de un grupo de nuevos valores, poseedores de una gran clase futbolística.

Al comienzo de los años sesenta, aparecen bastantes variantes, con la llegada de chavales, que se van mantener en el equipo, durante varias temporadas. Es la época de la entrada de los Ricoy, Fraguela, Filgueira, Cereijo, Dopico, Pepe Díaz, Lis, Arturo, Rivera...

En la temporada 1964/65, el Rácing y el Compostela que estaban en Tercera, no consiguieron el ascenso a Segunda y por ello, el Arsenal fue descendido a Categoría Regional por decisión federativa, a causa del descenso del Orense a Tercera, que obligó ese año a descender  a tres equipos del grupo gallego, en lugar de los dos habituales. Al año siguiente los arsenaleros recuperaron la categoría de 3ª, hasta la temporada 67/68, en la que se produce un nuevo y definitivo descenso, debido a la reestructuración de la categoría.

Durante varias temporadas, compite en la categoría Regional, entre un grupo de potentes equipos como el Lemos de Monforte, el Alondras y el Turista de Vigo, el Choco de Redondela, el Calvo Sotelo de As Pontes, etc., con un plantel de jugadores muy jóvenes.

Esta foto, perteneciente a la temporada 1971/72, es un ilustrativo ejemplo.

 

Plantel de 1971/72.

Dorrio,Fontela,Marcelino,Otero,Piño,Benigno,Cholo,Rivera,Perniche(E),M.Rivera (D)

Sedes, Manolito, Pichi, José María, Pose, García,Pacucho y Ricoy (E. Material)

 

En Junio de 1976, la Dirección de Bazán acuerda suprimir las subvenciones al equipo, lo que suponía la desaparición del entrañable club, que estaba en la Regional Preferente.

Ante esta situación, la directiva racinguista intenta mantener viva la cantera local acogiendo al Arsenal como equipo filial, consiguiendo así prolongar la vida del conjunto blanquinegro otras dos temporadas, pero las dificultades económicas del primer equipo  provocan la desaparición definitiva del equipo arsenalero, al finalizar la temporada 1977/78.

La desaparición del Arsenal dejó un hueco importante en la escala promocional de la cantera futbolística ferrolana. Pero dejó también un recuerdo imborrable en todos los que disfrutaron con el buen juego de tantos futbolistas, que defendieron siempre con gran entusiasmo la camisola blanquinegra.

 

Más información en el libro:

Bazán y Ferrol – (Embora)

 

Los Modestos

Después de aquellos equipos de aficionados de finales del siglo XIX y primeros del XX, de los que muchos llevaban los nombres de los buques de guerra con base en Ferrol (Giralda, Alfonso XIII, Jaime I, etc.,) surgieron otros equipos de distinta procedencia en su nacimiento, siendo la Constructora Naval el origen de varios de ellos.

Entre estos últimos había dos, que destacaban por sus nombres: eran “El Tiralíneas” y “El Chupatintas”. El primero estaba formado principalmente por delineantes de la Empresa, mientras el segundo lo formaban los administrativos. La vida de estos dos conjuntos fue muy breve, pero sus encuentros resultaban emocionantes por la gran  rivalidad que había entre ellos y entre sus correspondientes seguidores.

También la Marina de Guerra organizaba cada año su campeonato particular, en el que participaban los equipos de las diferentes Dependencias y los de los barcos más grandes. En esas competiciones, destacaban siempre los conjuntos de “Capitanía”, “Tercio Norte”, “Arsenal Militar” y “Cuartel de Instrucción”.

Al mismo tiempo, fueron apareciendo equipos formados en las diferentes zonas de la ciudad, de manera que al finalizar la guerra española, ya había en Ferrol un grupo de equipos aficionados, representativos de casi todos los barrios, que recibieron el nombre de “Modestos” y de los que algunos aún hoy sobreviven.

Los partidos jugados entre estos equipos, se celebraban casi siempre en el campo de “Batallones”, situado en el recinto militar del Tercio Norte de Infantería de Marina, en Esteiro. El campo no estaba cercado y el sistema de cobro consistía en pasar una toalla para que los espectadores pudiesen depositar en ella su contribución voluntaria, que después se repartía entre los equipos contendientes. La falta de un campo cerrado con la consiguiente  precariedad en los ingresos fue el motivo de un plante de las competiciones a mediados de los años cincuenta. La suspensión duró cuatro años, después de los cuales, los equipos fueron reintegrándose poco a poco a las actividades.

 En ocasiones puntuales, como las finales de copa, los encuentros se jugaban en el campo del Inferniño, con gran afluencia de público. La rivalidad en el terreno de juego se reflejaba también en las gradas y alguna vez, a la salida del partido, los partidarios de uno y otro conjunto terminaban enfrentándose a puñetazos.

Los más antiguos de estos equipos eran: el Esteiro, el Ferrándiz y el Ánimas, (barrio de Esteiro); el Canido (barrio de Canido); el Portuarios (barrio de Ferrol Viejo); el Libunca (barrio de San Juán); el Galicia de Caranza (barrio de Caranza); el Galiano, (de la calle de ese nombre) y el Amboage (del barrio de la Magdalena), este último con una vida más corta.

También en el barrio de “El Pilar” (Casas Baratas) existieron dos equipos de muy escasa presencia temporal: el Hispania, que debutó poco antes de la suspensión de las actividades del futbol local y se “refundó” en 1959 a la reanudación de las competiciones, y el OAR Olímpico de El Pilar, creado ese mismo año. Sólo una temporada permanecieron en activo por separado estos dos equipos, pues a la siguiente, se fusionaron formando el Hispania – OAR Olímpico del Pilar, que tampoco resistió más de un par de años.

Otro de los equipos que se incorporaron con la reanudación de las competiciones fue el Bertón, de la zona de Caranza, que aún hoy sigue en activo y que fue creado durante la inactividad local época en la  que disputaba partidos con equipos del otro lado de la ría.

Casi todos estos equipos tuvieron en algún momento da su existencia una época de esplendor, con jugadores de gran calidad, que en muchos casos llegaron a militar no sólo en Rácing y Arsenal, sino en otros clubs de la primera y segunda división. Sin embargo, si alguno de estos equipos se pudiese destacar sobre los demás, ese sería el Esteiro, hoy desaparecido, pero que fue el único que tuvo participación en competiciones a nivel regional, proclamándose campeón de la zona norte en un par de ocasiones. 

Durante años, al final de temporada, se organizaban partidos entre una selección de jugadores modestos y otras selecciones gallegas, o con el Galicia (después Arsenal) o el Rácing, en los que no era raro que la victoria correspondiese al combinado “modesteril” ferrolano, como en el año 1944, en que venció al potente Galicia de Tercera División.

Otro aspecto del fútbol aficionado eran las competiciones estatales de “Educación y Descanso” en las que participaban equipos de empresas, como Bazán y la FENYA, en las que los conjuntos ferrolanos alcanzaban siempre excelentes clasificaciones e incluso alguna vez se proclamaron campeones.

En la temporada 2008/2009, los equipos sobrevivientes eran:

El Ánimas y el Galicia de Caranza, que competían en la categoría de 2ª Autonómica, además de otro de más reciente creación, el San Pablo, del barrio de ese nombre en Catabois.

El Canido y el Bertón, que competían en la 3ª Autonómica, en la que también estaban otros equipos locales de más reciente creación, como el Atlético Ferrol, Los Amigos, el Mandiá, el Aspirantes y el San Pedro.

Actualmente existen además varias competiciones de las categorías de “Juveniles”, “Cadetes”, “Infantiles”, “Alevines”, etc., en las que participan jóvenes futbolistas, que ya desde pequeños se van ejercitando en la práctica de este popular deporte y en sus diferentes modalidades, de fútbol, fútbol siete y fútbol sala.

 

Más información en los libros:

“Recuerdos del Viejo Rácing” e “Historia do Rácing Club de Ferrol”. (Embora)

“Bazán y Ferrol”. (Embora).

 

Galería de fotos

Capitanía

Fenya

Ferrandiz 1961

Final de la Copa 1961

Galicia de Caranza

 

Hispania 1960

Hispania-OAR Olimpico de El Pilar

Libunca 1949-50

Selección de Modestos

 

 

 

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