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Origen y evolución

Los tiempos antiguos
El nacimiento de la villa
O primitivo barrio de Esteiro
El barrio de La Magdalena
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Origen y Evolución

 

BREVE HISTORIA DE SU ORIGEN.

Los tiempos antiguos

Cuenta la Historia, que hace muchos, muchos años, había en nuestra ría varios asentamientos de población, colonizados por fenicios, griegos e también romanos.

En la margen izquierda, entre  Mugardos y Fene, se encontraron varios yacimientos arqueológicos, como el de Noville, al parecer de origen romano, que testimonian la presencia de aquellos antiguos colonizadores.

En la margen derecha, se establece la existencia de un asentamiento importante, llamado Ardobriga, (o Ardróbica, o Adobriga, según los historiadores), y en la entrada de la ría, en la playa de Cariño, se localiza un saladero de pescado.

 En el fondo del saco que forma la ría, en algún lugar de lo que hoy conocemos por Neda, había otro importante asentamiento llamado Libunca.

Ardobriga funcionaba como asentamiento militar, ocupado por los colonizadores, para asegurar el tráfico marítimo y controlar a la población nativa.

Libunca era una factoría minera, que producía oro, hierro y otras materias primas, propiciando un comercio que monopolizaban los colonizadores.

Parece ser que lindando con Ardobriga, había un asentamiento de origen celta, llamado Recimil, que comprendía parte de Caranza, todo Esteiro e buena parte de Canido. La economía de estos primeros habitantes, se basaba principalmente en el comercio con los colonizadores, además de otras actividades, realizadas de manera rudimentaria, como la pesca, el marisqueo y algo de agricultura.

 

 

 

El nacimiento de la villa

A lo largo de muchos siglos, se produce una lenta evolución de estos asentamientos; algunos desaparecen y otros se consolidan, de tal forma que, ya en el siglo XIII, hay noticias de la existencia de una población de cierta importancia, situada en la zona hoy conocida como Ferrol Vello - donde existiera con anterioridad un antiguo castro – que estaba defendida por una fuerte muralla, que dejaba fuera la mayor parte de Recimil.

Este núcleo poblacional, que según varios historiadores había de ser el origen de la futura ciudad, ocupaba toda la fachada marítima del Oeste del territorio, con una interesante disposición urbanística, que un voraz incendio arruinó en 1568, destruyendo la mayor parte de los edificios.

Por aquel tiempo, comenzaba a adquirir importancia el puerto de Ferrol, que era esporádicamente utilizado por la Armada Española, y que algunos historiadores calificaban como uno de los puertos más abrigados y seguros del mundo. Por esa razón, a finales del siglo XVI, Felipe II decide que sea utilizada la ría de Ferrol como base para la armada real.

(Entrada de la ría, desde mar abierto) 

En la historia de Ferrol hay un hecho importante que había de decidir toda su vida futura: A comienzos del siglo XVIII, se efectúa la división de las costas españolas en tres Departamentos;  Ferrol es nombrada Capital del Departamento Marítimo del Norte, y Felipe V ordena establecer el Real Arsenal y el Astillero en la pequeña aldea de La Graña, situada cerca de la entrada de la ría, en su margen derecha, donde comenzaron a construirse los primeros navíos. Más tarde, Fernando VI decide la ampliación de aquellas instalaciones con el emplazamiento de un gran astillero, dedicado casi exclusivamente a la construcción de barcos para la Armada eligiendo como lugar más apropiado, el monte de Esteiro, más adentro de la ría, en la villa de Ferrol.

 Para destacar la importancia estratégica que en aquella época se concedía a nuestra ría, se puede incluir como dato anecdótico, un comentario atribuido a William Pitt, primer ministro inglés de finales del siglo XVIII, que según algún historiador dijo aquello de: “Si Inglaterra tuviese un puerto como el de Ferrol, lo rodearía con un muro de plata”.

Fuese verdad o no ese comentario, la importancia estratégica del puerto ferrolano quedó demostrada con el ataque de los ingleses a Ferrol, a finales de agosto del año 1800. Parece ser que la intención era destruir la flota y las instalaciones navales y apoderarse de las armas, municiones y demás pertrechos que encontrasen. El desembarco se realizó en la playa de Doniños, y durante los días 26 y 27 se sucedieron duros combates que fueron conocidos como “la batalla de Brión”. Finalmente los ingleses se retiraron sin conseguir su objetivo, calculando que las bajas no iban a compensar el botín de guerra.

El Club de Montaña Ferrol, que rescató la batalla del pozo del olvido, organiza todos los años por esas fechas, una marcha por tierras de Brión y una sencilla recreación de la lucha, para recordar este hecho histórico.

Don Ramón Otero Pedrayo describía así las circunstancias de la Batalla de Brión:

“En 1800, estando la Plaza de Ferrol desguarnecida, una escuadra inglesa de 109 buques, mandada por Warren y Putney, desembarcó en la Playa de Doniños un cuerpo de 13.000 hombres al mando de Abercombrie, con intención de tomar el Castillo de San Felipe y franquear el puerto a la flota. El castillo resistió, y las pocas fuerzas con milicias paisanas dirigidas por el conde de Donadio, derrotaron a los ingleses en las alturas de Brión, sobre La Graña, el día 26 de Agosto, obligándoles al reembarque.”

  

O primitivo barrio de Esteiro

Las nuevas instalaciones permitían la construcción simultánea de varios barcos, y como consecuencia, el gran volumen de trabajo generado atrajo a la villa numerosos obreros, haciendo necesaria la construcción de un nuevo núcleo poblacional, que fue el conocido como Barrio de Esteiro, edificado a toda prisa, con muchas deficiencias, pero ya con cierto sentido urbanista, con largas calles paralelas y otras transversales.

Los historiadores coinciden en que el aumento demográfico de la villa, en la primera mitad del siglo XVIII alcanzó a más de 2.000 personas, que se sumaron a las 900 existentes.

El aumento de población continuará paulatinamente en la segunda mitad, de manera que al final del siglo, Ferrol, convertido ya en Real Villa, era la primera localidad de Galicia y de toda la cornisa cantábrica, en número de habitantes.

Pero no sólo llegaron obreros a la incipiente ciudad, sino también Autoridades, Oficiales de Marina, Funcionarios de la Administración, Artesanos, Comerciantes y otras gentes acomodadas, que pronto saturaron la capacidad de alojamiento.

  

 (Antiga imagen do barrio de Esteiro)

  

El barrio de La Magdalena

Para resolver el problema de la llegada de tanta gente, allá por el año 1761, ya en el reinado de Carlos III, surge el proyecto de construcción de un gran barrio residencial, que serviría como nexo de unión entre Ferrol Vello y Esteiro. Se trata del Barrio de La Magdalena (Nuevo Ferrol), que comienza a construirse por el año 1771, con una estructura simétricamente parcelada, formada por módulos de idénticas dimensiones, delimitados por seis calles longitudinales paralelas, y otras ocho transversales, también paralelas entre sí y perpendiculares a las primeras. Dos amplias plazas cuadradas, simétricamente situadas, realzan el orden y el equilibrio del conjunto.

Las edificaciones obedecían ya a otro concepto urbanístico, de mayor calidad, tanto en los materiales como en la amplitud de las viviendas, los servicios y la anchura de las calles, lo que suponía un encarecimiento de los alquileres.

Pronto el nuevo barrio sería ocupado por las gentes acomodadas, estableciéndose así una rígida segregación, que marcó de una manera definitiva la vida social de la ciudad.

 

(Plano de la ciudad antigua)

 

El sistema defensivo

Pocos años más tarde, en 1769, se emprende la fortificación de la ciudad, construyéndose un grueso muro defensivo que la rodeaba completamente y que, por la parte de tierra, estaba reforzado con varios baluartes. Tenía tres puertas de acceso desde el mar que eran,  Fontelonga y San Fernando en la parte de Esteiro, y Curuxeiras en Ferrol Vello. Por la parte de tierra había en principio dos, la de Caranza y la de Canido, situadas en ambos extremos de una calle interior que fue llamada Calle de la Muralla, hoy avenida de Vigo en su tramo sur, y Avenida del Rey, la que sube hacia Canido.

Para mejorar la defensa por mar, se ordenó la reforma y ampliación  de los castillos-baluarte de San Felipe, en la margen derecha, y de La Palma en la ribera izquierda - que fueran construidos a finales del siglo XVI como parte de la fortificación de la entrada de la ría -  añadiendo algunas baterías de potentes cañones a cada banda.

 

(Entre Castillos)

  

El Ferrol de la Ilustración

Los historiadores definen la Ilustración, (en su concepto cultural), como el movimiento filosófico que se desarrolló en Europa - desde finales del siglo XVII hasta casi la mitad del XIX – que trataba de establecer el predominio de la razón como base de todas las actividades humanas.

En ese período se produce un profundo cambio en la concepción de los sistemas sociales, impulsado por los eminentes pensadores de aquellos tiempos. Es una época de reformas que afectaban no sólo a las ciencias, a las letras y a las artes, a la ética, a la política y a la religión, sino también a la industria, al comercio, a la agricultura, a la ganadería, a la pesca y a la utilización racional del territorio. Se trata además, de equiparar en importancia los oficios con las artes y se crean escuelas de “artes y oficios”, en un claro intento de dignificación del trabajo manual.

La influencia de la Ilustración llegó también a España y a Galicia, y aunque  no alcanzó la misma intensidad que en otros países, en el caso de Ferrol - que se estaba construyendo en aquella época - fue determinante para la armoniosa morfología urbana de los barrios de Esteiro y de La Magdalena y de la impronta monumental de las importantes fortificaciones y construcciones militares.

(Vista de la calle Real)

La benéfica influencia del movimiento ilustrativo en el ámbito cultural, no tuvo repercusión en el aspecto socio-económico, siempre dependiente de las asignaciones reales, que se producían de una manera bastante irregular.

Para un núcleo de población en el que las inversiones gubernamentales eran casi la única posibilidad de ingresos, los atrasos en la paga de los salarios, significaban un grave problema, que no sólo afectaba a los trabajadores y a los militares, sino también a los comerciantes e artesanos que vivían de las compras de todos los asalariados.

Las crisis económicas se sucedían con relativa frecuencia, lo que provocó la salida de mucha gente, que buscaba en otra parte la solución a sus problemas, resultando que entre finales del XVIII y mediados del XIX, la ciudad perdió cerca de 16.000 habitantes.

Lógicamente, los problemas económicos provocaban la conflictividad social, sucediéndose las protestas, los tumultos y las revueltas, como una premonición del futuro de la vida en nuestra ciudad. 

 

La Puerta Nueva

A principios del siglo XIX, se produce la apertura de una tercera puerta en el muro defensivo por parte de tierra, situada en un punto equidistante de las otras dos. Se le llamó “la  Puerta Nueva”, y con ella se inició también la construcción de la Carretera de Castilla, para facilitar la comunicación de la ciudad con el interior del país, estableciendo otra posibilidad de abastecimiento y comercio, hasta entonces realizados casi exclusivamente por la vía marítima.

En la segunda mitad del siglo XIX la industria naval experimenta un nuevo impulso, con la construcción de los primeros buques a vapor, propulsados por grandes ruedas, que pronto cambiarían por el sistema de hélice. E ya a finales de siglo, comienzan a construirse los buques de chapa de hierro.

También por ese tiempo se construye el primer dique, que además de ser una importante obra hidráulica, representa la posibilidad de un aumento en la carga de trabajo, por las reparaciones y carenados de los buques en servicio.

De nuevo, el abundante trabajo en el astillero propicia el aumento de población, que hace necesaria la ampliación de la ciudad, para lo cual se decide el derribo del muro en su parte más oriental.

Hoy sólo se conservan restos de los baluartes de Canido y de San Juan, y la Puerta de Fontelonga, que fue espléndidamente restaurada.

(Baluarte de Canido)

(Baluarte de San Juan)

(Fontelonga subida)

(Fontelonga arco principal)

 

 

 Algunos de los libros que aportan mayor información:

 Historia de Ferrol (Embora)

Así se fixo Ferrol (Embora).

Ferrol e a Graña en 1752 (Embora)

Una sociedad en cambio (Embora).

Ferrol en la Historia Marítima (Diario de Ferrol).

Ferrol Cidade da Ilustración (Ateneo Ferrolán).

El desembarco de Doniños en la documentación británica. (Embora).

 

 
 

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