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LA  ZONA  RURAL 

 

Introducción

En la opinión de mucha gente, sobre todo de buena parte de los forasteros que nos visitan, la parte más bonita de Ferrol son sus alrededores.

Evidentemente, son opiniones muy subjetivas, que dependen de las preferencias personales y de lo que cada uno quiera o espere ver. Mas en cualquier caso, la verdad es que los alrededores de Ferrol son realmente hermosos.

Y para que se vea que no es esta una afirmación gratuita, fruto de la legítima pasión de los ferrolanos, expondremos aquí unha pequeña parte de ese tesoro que es la Zona Rural ferrolana.

 

Camino de la Cabana

 Saliendo de la ciudad por la carretera del puerto, hacia la Malata, encontraremos el Estadio, varios pequeños campos de fútbol, piscina, lago artificial y pabellón polideportivo. En el centro de este conglomerado están las amplias instalaciones de la Feria de Muestras que, a lo largo del año, acoge numerosos eventos de toda clase.

Una primera bifurcación nos invita a elegir entre la ruta de la costa – a la izquierda – o la del interior hacia Serantes.

Siguiendo por la carretera de la izquierda, enseguida encontramos otra bifurcación que nos obliga a escoger la carretera de San Jorge a la derecha, o la de la Cabana por la orilla de la ría.

Si elegimos esta última, pronto nos encontramos en un agradable entorno entre rural y urbano, con viviendas de poca altura, fincas y chalés de las más variadas formas y colores, y con algún edificio importante medio oculto entre la vegetación.

 

Edificio notable de la Cabana

 A la izquierda, el rincón de la ría donde antiguamente hubo un pequeño astillero, hoy ocupado por distintas instalaciones deportivas, como el Club de Regatas, la Escuela de Vela, etc. 

La Ría en la Cabana

 

Camino de San Felipe

Siguiendo nuestro viaje, de repente nos encontramos con el túnel de acceso a la Base Naval y con la empinada cuesta de la carretera que, a través de La Graña (ver Barrios Antiguos),  nos lleva por lo alto del monte y por la orilla de la ría, hacia el poblado de San Felipe y  su impresionante castillo-fortaleza, magnífico ejemplo de la arquitectura y la ingeniería militar de finales del siglo XVI.

 

Castillo de San Felipe

San Felipe

 Después de la imprescindible visita al castillo, y siempre bordeando la ría, la carretera nos lleva hacia la aldea de San Cristóbal, a donde llegamos después de una breve parada para alegrar la vista con el hermoso paisaje de la bocana de la ría, entre los dos castillos, de San Felipe y La Palma.

 Entrada de la ría con los dos castillos

Camino de San Cristoval

La pequeña aldea de San Cristóbal es un buen ejemplo de las poblaciones de la zona rural costera, con sus casas de una o dos alturas, algunas bastante antiguas y otras tipo chalet, que fueron edificadas o reformadas hace poco tiempo. El mar es el protagonista principal del paisaje que se ofrece á vista de los viajeros, que un poco más adelante se encontrarán con una pequeña y vieja ermita dedicada al mismo Santo.

San Cristobal

 La Ermita

 

Camino de Cariño

Como remate final de esta etapa se llega a la aldea de Cariño, situada en una depresión entre el monte y el mar, con una pequeña ensenada del mismo nombre, en la que se encuentra una bonita playa de blanca arena y aguas tranquilas. Las construcciones son casi todas de tipo chalet en fincas individuales y la mayoría de ellas, de construcción reciente.

Cariño

Playa de Cariño

Desde aquí, emprendemos el camino de vuelta hacia la ciudad, por la carretera que atraviesa el monte y que, cuando inicia el descenso, permite entrever, a través de los árboles, el valle de Doniños, otro encantador lugar para ser visitado en la siguiente ocasión.

 

 

 

Si queremos retomar la ruta de la costa después de la anterior visita que dimos por finalizada en la pequeña aldea de Cariño, saldremos de la ciudad por la misma carretera del puerto, hacia la Malata, y después de pasar las instalaciones deportivas y la Feria de Muestras, encontraremos el cruce de Serantes, que dejaremos a la derecha para llegar enseguida al cruce de A Cabana.

En los alrededores de este cruce se encuentran, una gasolinera, una farmacia y varios establecimientos de hostelería con una bien ganada fama.

 

Camino de Valón

Aquí tendremos que girar a la derecha, por la carretera de San Jorge, para subir a Montecoruto y Valón por una carretera muy amplia y en buenas condiciones, en la que también se encuentran bares y restaurantes muy frecuentados.

Hoy en día, Valón se está convirtiendo en un importante núcleo de población, entre rural y urbano, con una mayoría de viviendas unifamiliares, entre las que se conservan algunas con bastante antigüedad.

 

Vistas de Valón

 

 Asociación de Vecinos

 

La escuela

 

Monumento al hígado

 

En Valón encontramos un cruce que nos ofrece varias posibilidades: una a la izquierda, otra al frente y dos a la derecha, todas ellas conduciendo a lugares muy interesantes, como son Brión, Penencia- Prioriño, Doniños- San Jorge y Esmelle:

 

Camino de Brión

La primera desviación a la izquierda es una de las posibilidades de llegar hasta la aldea de Brión, a la que se pode subir también desde La Graña.

Brión es una pequeña aldea situada en la cima del monte de su mismo nombre, desde el que se pode contemplar un interesante panorama de la ría y de las poblaciones de ambas márgenes. Desde Brión se puede llegar a varios pequeños poblados, como Liñares, O Espiño y Martín.

En los últimos años, Brión tuvo un importante aumento en edificaciones, la mayoría de tipo unifamiliar, pero aún se conserva un interesante núcleo de casas antiguas y calles estrechas.

 

Vistas de Brión

 

  Asociación de Veciños

 

  Iglesia de Brión

 

 

 

Camino de Monteventoso

La carretera del frente nos dirige hacia Punta Penencia y Prioriño, en la costa atlántica. Aproximadamente a un quilómetro, una subida a la izquierda nos ofrece la posibilidad de subir hasta el Confurco y allí escoger dirección hacia el puerto exterior, o hacia las ruinas del observatorio meteorológico de Monteventoso, desde las que se puede disfrutar  de hermosas vistas panorámicas, con el lago, el valle y la playa de Doniños a la derecha, y las rías de Ferrol, Ares y Coruña a la izquierda. Incluso en días con buena visibilidad se vislumbran la ciudad coruñesa y las islas Sisargas.

 

Doniños desde Monteventoso

 

 

 

Camino de Prioriño

Continuando hacia la costa, llegaremos a la Punta de Prioriño, donde se encuentra un Faro catalogado de cuarto orden, construido a mediados del siglo XIX, y una antigua batería de cañones de la defensa costera, hoy en desuso, todo en la imponente presencia de la inmensidad del Océano Atlántico.

El Faro, edificado a 27 metros sobre el nivel del mar, con casa y una torre octogonal, tiene en lo más alto una linterna de luz blanca, con un alcance de 23 millas náuticas. En 1997, se instaló un radio faro en una caseta al lado del edificio anterior.

Gracias a su privilegiada posición, la luz del faro es una guía eficaz para los barcos que se dirijan al recientemente construido puerto exterior de Ferrol.

 

Faro de Prioriño

 

 

Camino de Punta Penencia.

Después de recrear la vista y el espíritu en la contemplación del hermoso paisaje, regresaremos al cruce del Confurco, y al de la carretera de Penencia que nos llevará hasta la punta del mismo nombre.

Después de atravesar Fontá, llegamos a otro cruce donde nos recibe una artística reproducción de Don Quijote, hecha con piezas de automóvil.

 

Monumento a Don Quijote

 

Siguiendo de frente, llegaremos a Punta Penencia desde la que se puede ver, a la derecha, la playa de Doniños en toda su longitud de unos dos kilómetros; a la izquierda, una vez atravesado el promontorio por un estrecho sendero que es necesario recorrer a pié, podremos contemplar, bastante abajo, la pequeña y hermosa playa nudista de Lumebó, muy frecuentada en verano.

 

 

 

Camino de la playa de Doniños

Ahora es necesario retroceder hasta el cruce de Don Quijote, para bajar al valle de Doniños, por una carretera serpenteante que nos llevará a otro cruce en el que tendremos que elegir entre dos posibilidades:

Una, girar a la derecha y desplazarnos a través del valle, por una pista que pasa entre el cementerio y la iglesia de la parroquia de San Román, para volver al cruce de Valón y regresar a la ciudad. Si escogemos este camino, podremos recrear los ojos con las abundantes tonalidades verdes de los campos del valle y echar un vistazo al cementerio y a la vieja Iglesia.

 

Vistas de Doniños

 

Vistas da Igrexa

 

Si seguimos de frente llegaremos al cruce de La Croa, al lado del antiguo polígono de tiro de la Armada  con los núcleos de población del Vilar a un lado y Outeiro del otro. Entonces, podremos bajar a la playa para dejar el coche y disfrutar del paseo marítimo y de la refrescante brisa marinera.

 

Doniños Outeiro

 

Playa de Doniños

 

Después regresaremos a Ferrol, continuando por la carretera de la playa hasta la de San Jorge y desde allí al cruce de Valón, o retroceder al cruce de la Croa, donde podremos reponer fuerzas en alguno de los bares del lugar y seguir de frente para enlazar con la carretera de San Jorge, y llegar a la ciudad vía Valón y Montecuruto, dejando para otra ocasión la visita a San Jorge, Esmelle y Covas y sus hermosas playas.   

 

 

 

 

 
 

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